El comprador anónimo

Estoy comercializando mi primer libro sin distribuidora por un motivo básico, el mismo que me llevó a montar la editorial: no paso por tubos en los que me apalean y me piden dinero a la salida. Me permito este lujo porque no tengo prisa y porque mi libro es atemporal, no habla de alguna "rabiosa actualidad". Todo lo que es rabiosamente actual acaba siendo efímero. Y casi siempre banal. 

 

A lo que iba. Ayer cené en la Hostería de Arnuero, donde las hermanas Margot y Noemí tienen mi libro a la venta. Pedí un bolígrafo para dedicar un par de ejemplares y me dijo Patri, amiga que trabaja allí: "el otro día vendí un libro tuyo".

 

Poneros en mi lugar: hasta ahora solo vendía ejemplares a amigos y amigos de amigos. Pero alguien había entrado en la tiendecita de la Hostería, se había detenido ante los escasos libros en venta; compró el mío y se fue. 

 

Me pasé todo el concierto de jazz-funky-soul, posterior a la cena, imaginando a ese comprador anónimo. ¡Necesito conocerle! O escribiré un libro sobre él. Avisado quedas, anónimo comprador, yo en tu lugar me ponía en contacto con la editorial, o corres el riesgo de que me invente toda tu vida y la cuente en un próximo libro. Pero en cualquier caso, muchas gracias. 

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