La letra pequeña y la amistad

Llevaba yo unos días con la nube negra en la cabeza, tras constatar que en mi libro "Destinos insólitos" he cometido un error: la letra es pequeña. Vi las pruebas y me pareció suficiente, pero en el libro, por alguna razón que se escapa a este editor pardillo, quedó menor. "Lo perfecto es enemigo de lo bueno, no te amargues, lo importante es que el contenido gusta", me repetía, pero no se me iba la nube negra. Hasta ayer noche.


Nuevo concierto en la Hostería de Arnuero. Cenando con amigos bajo los árboles, firmé varios ejemplares en la misma mesa. Salió, cómo no, el tema de la letra. La nube negra crecía sobre mi cabeza... cuando Fernando Nieto Arana, sentado frente a mí, me dijo: "Dentro de unos años, la gente se preguntará: ¿qué edición tienes? Yo la primera, la de la letra pequeña".


La nube desapareció al instante, arrastrada por un vendaval de amistad. Gracias, Fernando. Qué noche tan bonita pasamos, qué bien cenamos y cuánto ron bebimos. 

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