Mi perra me hace la cobra

Olga duerme a los pies de mi cama, en la suya. A media noche suele subir a la mía y yo hago como que no me entero. Se pega a mis piernas y se duerme.

Por la mañana, pone sus manos sobre mi pecho y me mira fijamente. Si me hago el dormido, acerca lentamente su cara a la mía y zas: lametón en la nariz. Las pocas veces que he ignorado sus lametones, me da con una mano en la cara; “eh, que quiero salir”.

 

Llevo tres mañanas que, al levantarme, me calzo lo que pillo (las zapatillas tienen vida propia, ya se sabe, nunca están donde deben) y salgo a la calle con un jersey al revés y los ojos medio cerrados. Miro el termómetro del porche, siete grados, viento racheado, amenaza lluvia. Ya que estoy, me acerco a ver si los peces del jardín, última adquisición, soportan bien la llegada del invierno, como me aseguraron en la tienda. Están desaparecidos bajo los lirios de agua, eran cuatro y no he visto sus cadáveres, ya se sabe que los peces mueren al revés, dados la vuelta, cosas de la vejiga natatoria. No los veo ni al derecho ni al revés, el frío los mantiene bajo los lirios, supongo.

 

Hablando de vejigas, como estoy en el rincón más escondido del jardín, hago pis. Confieso que me encanta hacer pis en la calle, no lo hago más porque no tengo edad, pero en mi jardín, a las 8 de la mañana y sin nadie a la vista, la tentación es grande. Miro alrededor y no veo a nadie, meo plácidamente... y compruebo que Olga, no está en el jardín. Subo a mi cuarto y la encuentro dormida, hecha un ovillo, en mi sitio de la cama. El primer día me alarmé, le pasa algo. El segundo me hizo gracia, tiene frío. El tercero ya no: esta perra me hace la cobra.

Como me despierte mañana, no entra hasta que la vea hacer pis, sola o conmigo, que la micción es como los bostezos, se contagia. 

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    Jorge Rubio Arias-Paz (martes, 24 noviembre 2015 19:53)

    Yo he tenido peces de la familia de las carpas (ciprínidos) q han sobrevivido al duro y largo invierno segoviano. En unos barriles con agua de lluvia que se congelaba durante meses. Rodeados de hielo hibernaban y volvían a aparecer en marzo con un aspecto inmejorable. Estuve pensando en probarlo yo...