Bebidas para este verano

Había hace muchos años un anuncio de TV, de estética pop-psicodélica, en el que Barbarella, mítico icono del género “fanta-erótico”, recibía una llamada telefónica: “Estoy en una discoteca, ¡todos toman combinaciones vulgares!”. Y respondía ella: “¡Intolerable!”. Se presentaba en la discoteca cargada de Licor 43 y la cosa degeneraba en un fiestón. 

Yo, en mi más tierna infancia, pensé que ese licor era el elixir de la felicidad. Cuando tuve edad de probarlo comprendí que no era así, pero me quedé con el mensaje: hay que evitar la vulgaridad.   

Así que os pregunto: ¿vais a pasar el verano tomando coca-cola y café con hielo? Y, en el colmo de la locura… ¿un tinto con gaseosa? Salvo que veraneéis en Comillas (allí nada cambia, la gente sigue usando Meyba y bajando a la playa en albornoz a darse baños de ola), os propongo dos alternativas: 

 

La Cafesera: mezcla de café y gaseosa, es un sustituto ideal de refrescos de cola y del café con hielo. Preparación: Hielo, una parte de café, tres partes de gaseosa y una rodaja de limón. El resultado es una bebida tonificante y refrescante, de dieta, con un suave sabor a café, parecido a la coca-cola pero mucho mejor y más sana: sin colorantes y sin calorías. Puedes optar por café descafeinado. Es de mi invención, mi legado al mundo. La foto está abajo. 

El Tintonic: olvida el dulzor cansino del tinto de verano:pásate al Tintonic, mira la foto, qué aspecto tan apetecible. Preparación: Hielo, una parte de vino tinto (crianza mejor), tres partes de tónica, rodaja y gotitas de limón. El ligero amargor de la tónica, mezclado con el vino y el aroma del limón, hacen del Tintonic una bebida muy superior al tinto con gaseosa, y más refrescante. La receta proviene de Carmentxu Odriozola.  

 

Probad ambas y veréis que Barbarella tenía razón: beber combinaciones vulgares es intolerable, existiendo estas maravillosas opciones. Feliz verano.

 

 

 

Dedicado a los amigos de Nico

Voy a contaros una historia de comienzo triste.

Empieza con la muerte en Portugal, hace ya más de un año, de mi sobrino Nicolás, a los 24 años. Sus padres, Quico y Louise, su hermano Jaime, y todos los que conocimos a Nico, supimos de sus aficiones y de sus aflicciones; de su amor al deporte y a vivir con sus reglas: para entrar y salir prefería las ventanas, para comunicarse, el graffiti a la palabra.

Hace días apareció, frente a la casa donde vive Quico, cerca también de la casa de Louise, una pintada escrita con spray color rosa: “Nico Rubio”. Nada más. Un corazón era el punto de una "i". 

Días después, sus amigos han colocado, en un banco del parque en que durante años se reunieron con él, una placa y unas flores.

A quienes ven en la juventud graffitera unos simples vándalos y un peligro social, yo os digo: os equivocáis.

Acabo con una canción de Marisa Monte, gran dama de la música brasileña. La canción se llama “Gentileza”, y se la dedico a los amigos de Nico. El vídeo está más abajo, traduzco la letra:

 

  • Gentileza

Apagaron todo, pintaron todo de gris.

La palabra del muro quedó cubierta de tinta.

Apagaron todo, pintaron todo de gris:

sólo quedó en el muro tristeza y tinta fresca.

 

Los que pasamos apresurados por las calles de ciudades

Merecemos leer las letras y las palabras de gentileza.

Por eso yo pregunto, a ustedes, el mundo,

Si es más inteligente el libro o la sabiduría:

el mundo es una escuela, la vida es un circo,

 

Amor palabra que libera, ya lo dijo el profeta.

Los peces son unos aburridos

Este es mi estanque. Lo hice con mis manos y un azadón, no es muy profundo pero ya quisieran muchos peces vivir aquí. Bueno, pues he encontrado el tercer cadáver; éste flotaba como debe hacerlo un pez muerto, tripa arriba. Cansado de no verles, ha debido morir de inanición. El pienso para quien se lo trabaja, majos. Queda otro, supongo, pero ¿de qué me sirven unos peces que no veo? Es muy aburrido tener peces invisibles. Mejor espero a los renacuajos de primavera, que se dejan ver y nadan felices. 

Añado foto del pez, junto a un diente de ajo por comparar tamaño, no por comérmelo. 

 

 

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Era una manada de mamones

Ya me extrañaba, porque los mamones suelen ir en manada: me avisa mi primo Manolo, en el blog, que son varios, así que amplío para que veáis la cara que tienen los mamones. 

Van en manada porque así sus cerebros inútiles pasan desapercibidos. Y porque les gusta reproducirse, aunque son tan mamones que suelen intentarlo entre individuos del mismo sexo, no por placer, sino porque no saben que necesitan dos sexos distintos. 

 

Aquí tenéis a la manada, detecto 4 mamones, 2 de ellos cornúpetas como sus padres, haciendo mamonadas. En medio está mi amigo Jon Bolado, que de mamón no tiene nada. Es el de gafas. 

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Descubierto el Mamón de Bilbao

Este norte no es el que recuerdo de mi infancia y juventud, antes llovía de noviembre a junio. Ahora llueve concentrado, en febrero y marzo sobre todo. Espero que llueva esos meses, o vamos a empezar a desalinizar, como en Canarias.

Anteayer tomé el aperitivo en Bilbao con la pandilla; cuando acabamos, a la una de la mañana, la gente cenaba en las terrazas con un jerseicito, sin estufas ni nada. Sí, se nos alargó un poco el aperitivo. 

Mirad la foto, qué gente tan buena. Fijaros, por contraste, en el ente del fondo: es el Mamón de Bilbao. No recorto la foto para que todos mis lectores vean la cara de idiota que tiene el Mamón de Bilbao. Hay que ser muy mamón para poner cuernos en una foto ajena, de forma contumaz: tenía varias fotos y en todas puso cuernos. Mirad la cara de mamón que tiene, así podréis evitarle, si os lo encontráis. 

Deseo lo mejor para todos mis amigos, los de la foto y los de este blog... y un trasplante de cerebro para el Mamón de Bilbao; no hace falta que sea humano, con que sea de burro sale ganando. 

 

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Navidad entre animales

Han iluminado mi barrio para la Navidad, mirad la foto. Es toda, en un barrio de varias hectáreas. Me rejuvenece treinta años. Y para los paseos nocturnos es útil, las farolas no siempre funcionan. 

Pocos paseos doy últimamente: llevo días en cama con algo que no sé cómo llamar, porque si digo gripe, me llaman exagerado, y si digo constipado, me quedo corto. Esto - lo que sea - me ha vuelto más sensible, físicamente hablando: no soporto los ruidos. Me duele todo el cuerpo y me revienta la cabeza. Por desgracia los burros han vuelto a la finca de al lado. Hace días, antes de ponerme enfermo, encontré al dueño y me dijo “Allí tienes otra vez a los burros, así no te sientes solo en Navidad”. Pensé en dejar en su casa una familia de tarántulas en reciprocidad, pero tiene pinta de comerse cualquier cosa que pese menos que él. "Anda, nécoras". Me da miedo, yo peso menos que él.

Tanto tiempo en casa y durmiendo mal, he constatado dos cosas. Una, que los burros rebuznan a cualquier hora, sólo hace falta que estén despiertos. Dos, que algunos duermen muy poco y suelen pasar la noche rebuznando. Cada rebuzno me penetra hasta el oído interno rebotando en las paredes del medio y del externo; me duelen hasta las orejas, literalmente.

Esta tarde me he acercado a mi estanque, dos metros de largo por 60 cm. de ancho, profundidad máxima 25 cm: lo hice yo y cavar es muy pesado. Los que me seguís sabéis que eché cuatro peces enanos y recogí dos cadáveres; sólo esperaba a tener los cuatro para ir a protestar al acuario, o a que me hicieran sashimi con ellos. Sorpresa: hoy he visto uno, el tercero, pensé que era cadáver pese a la postura de natación (no insistiré en mi errónea teoría de la vejiga natatoria), he ido a tocarlo y se ha escabullido: ¡está vivo! He entrado corriendo a por la comida de peces, la que quedó después de que un día la dejara al alcance de Olga y mi perra chupara poco a poco esas escamas de colores, se comió más de la mitad, aún no sé cómo abrió la tapa de rosca. He echado comida al agua, pero no ha salido; es tímido, no me extraña, Olga bebe a menudo de allí, vaya susto. Pero hay algo de color naranja en mi estanque y está vivo. Estaré al tanto.

 

Mañana madrugón para ir al médico, cita a las 8:45. Voy a ponerme tapones en los oídos, necesito dormir…

Anécdotas con los acentos.

Tres anécdotas reales acerca de la incultura de los periodistas (algunos):

 

Primera. En las comisarías colombianas pusieron, hace casi treinta años, carteles con los organigramas de las bandas de narcotraficantes más buscadas. Cuando esos carteles llegaron a Estados Unidos, se les explicaba que ése era “El cartel de Cali”, el otro era “El cartel de Medellín”. Los norteamericanos asumieron que “cartel” era sinónimo de “banda”, y lo convirtieron en “cártel”, pronunciación más cómoda para ellos.

Hasta ahí la anécdota. Lo que no tiene pase, lo que es denunciable, es que los periodistas de habla hispana no sepan qué coño es un cartel. Ya muchos hablas de “cárteles”. ¿Lo admitirá la Real Academia, dando por bueno el mal uso de la lengua?

 

Segunda: Hace ya años viajé a Malí, país multiétnico con el francés como lengua importada y unificadora. Sus fronteras son, en gran parte, rayas sobre el desierto. Os aseguro que los malienses hablan de su país como Malí, y sus colonizadores, los franceses, también. En España se decía así, hasta que ese país comenzó a ser noticia por el integrismo terrorista. Los periodistas, a quienes en su mayoría ni sonaba ese país, empezaron a informarse por medio de las agencias anglosajonas de noticias. Naturalmente, en inglés escribían Mali, sin acento.. Y los periodistas españoles, dijeron y siguen diciendo - no todos, alguno se libra - Mali. La Real Academia ya lo admite, como uso "habitual". 

 

Tercera: Artur Más es el personaje más antipático de la política española desde hace años. Pero no entiendo por qué los periodistas  - en este caso la mayoría - pronuncian su nombre acentuado en la “a”. A ver, niños, decir “Arturo”, luego le quitáis la “o”: queda Artur, o sea, "Artúr", acentuando en la “u”, como en castellano. Es fácil hasta para vosotros. Claro que si es por joder al interfecto, se admite.

Aquí la Real Academia no dirá nada, no se mete en lenguas ajenas, bastante tienen con mostrar su inutilidad con la propia. 

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