Entrevista en Popular TV

https://www.youtube.com/watch?v=LZ4-3OIGsUw
El periodista Federico Lucendo me entrevistó en su programa de Conversaciones en El Riojano, un clásico de la cocina santanderina que sirve de marco para su gran programa de entrevistas. Un abrazo a Federico, amigo... y mi agradecimiento a Lucía Pombo, que me ha pasado el enlace. Si tenéis un ratito, escuchadme...

En la Feria del Libro de Santander

La librería Lisaso, que no me conoce de nada, ha llevado mi libro entre la selección para su caseta de la feria del Libro de Santander.

Quiero dar las gracias a Lisaso y a mi distribuidor en Cantabria, Ramón Villegas, por darme esta oportunidad. 

 

A la venta la versión inglesa para libro digital

Ya está a la venta la versión de libro digital en inglés del libro Destinos Insólitos. Gracias a la traductora, Georgina Thynne, y a la editorial The Endless Bookcase, por la confianza que han demostrado en mi obra.

 

El precio en libras será 7,99, pero hay una oferta de lanzamiento hasta el 26 de mayo, con el 50% de descuento. 

Los links de descarga son: 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The Endless Bookcase: http://theendlessbookcase.com/epub/e-books/strange-destinies/

Amazon: http://www.amazon.co.uk/gp/product/B01EIC1ZBI/ref=as_li_tl?ie=UTF8&camp=1634&creative=6738&creativeASIN=B01EIC1ZBI&linkCode=as2&tag=httpwwwcarlfr-21

Kobo: https://store.kobobooks.com/en-us/ebook/strange-destinies

Nook (this is soon changing to Sainsbury’s so I’m giving you the American link to the Barnes and Noble US site rather than the UK link. We will send out the UK links once the transition has been made): http://www.barnesandnoble.com/w/strange-destinies-guillermo-rubio-arias-paz/1123675672?ean=2940158208461

Si tenéis amigos angloparlantes... ¡recomendarles mi libro! 

A la venta en Madrid

Ya puedes comprar mi libro Destinos Insólitos en Madrid, en dos lugares: la tienda del edificio central de Repsol, Méndez Álvaro 44, y en el bar Playa de Somo, que ha abierto recientemente mi gran amiga Geni en la calle Aeronave 18, muy cerca del parque Juan Carlos I, en el distrito de Barajas. Geni no sólo hace una cazuelitas de chuparse los dedos: da cursos de cocina, genera tertulias, vende mis libros y está siempre abierta a hacer de su espacio un lugar de encuentro especial. Vale la pena una visita. 

Gracias a los responsables de la tienda Repsol... ¡y a mi querida Geni!

Y si prefieres... recuerda visitar mi web y te envío los libros de mi editorial a cualquier punto de España, sin añadir gastos de envío. 

Santillanenses: presentado nuestro segundo libro

Acabamos el año presentando nuestro segundo libro editado: Santillanenses, conjunto de fotografías que retratan Santillana del Mar, desde el punto de vista de su habitantes diarios: esos que  hacen de este pueblo algo vivo y no un simple decorado.

 

Miembros del colectivo de fotógrafos Espacio Imagen han realizado esta magnífica colección de retratos, cuya exposición está abierta en el Palacio Caja Cantabria de Santillana.

 

Los textos son de Juan Antonio Muñiz, director de la Fundación Caja Cantabria, de Lucía Laínz, miembro de Espacio Imagen y coordinadora; y de Marcos Díez, Director de la Fundación Santander Creativa..

 

El apoyo de la Fundación Caja Cantabria ha sido fundamental, para la exposición y el libro. Juan Antonio Muñiz y su equipo, con Jesús García Calvo al frente, lo han hecho posible. 

 

"Santillanenses" tiene 108 páginas llenas de fotos de gran originalidad. Se vende en esta web a sólo 10 € más gastos de envío; un regalo perfecto para los amantes de la fotografía. 

 

 

Por fin, el Ateneo de Santander

Qué ganas tenía de que llegara la presentación en el Ateneo, al fin se hizo realidad. me presentó Federico Lucendo Pombo, a mi lado en la foto. 

Pese a ser viernes y que lloviznaba en Santander, acudió mucha gente, amigos y amigas de hoy, de ayer, y ya de siempre. Emocionante, 

Presentación en la Hostería de Arnuero

El sábado 31 de octubre presenté el libro "Destinos Insólitos" en la Hostería de Arnuero.  Noemí y Margot invitaron a sus amigos, parte compartidos, a la fiesta de despedida de la temporada y me ofrecieron la oportunidad de presentar mi libro. La introducción corrió a cargo de Jon Bolado, que lo bordó. ¡Grande, Jon! 

Hubo un concierto en directo de Maki, por fin el solitario con sus propios temas... casualidades o causalidades, por fin se atreve... y está más feliz y más guapa que nunca.  Qué gran cantante y compositora, un lujo oírla en directo en la capilla de la Hostería. 


Gracias a las más de sesenta personas que nos escucharon, y a los muchos que me compraron... Fue una noche inolvidable... ¡y larga! Mil gracias a la Hostería, Margot y Noemí, pero también Patri y su hermana, y resto de equipo, siempre tan encantadores. 

Presentaciones en Segovia, La Granja y Madrid

Los días 16, 17 y 20 de octubre hemos presentado el libro "Destinos Insólitos" en estas tres ciudades. En Segovia en la librería Antares, en La Granja de San Ildefonso en Librería Farinelli, y en Madrid en la biblioteca pública de la CAM en Moratalaz, donde donamos un ejemplar. 

Además de las presentaciones, hemos abierto dos puntos de venta en Madrid: en la tienda de la sede central de Repsol, y en Melting Pot, tienda de vinilos en calle Eugenio Salazar, 52 (Metro Prosperidad o Concha Espina, telf 660 796 189). ¿Librerías? Llegarán, pero la filosofía de esta editorial se basa en dar prioridad a quien acoge nuestros libros con las tres C: calor, cariño, cuidado. No tenemos prisa, el libro tiene calidad y es, por tanto, atemporal. 

Gracias a todos los que acudisteis a las presentaciones, ayer fue emocionante firmar libros a personas desconocidas como Olvido, Conchita y Pilar, además de conocer a personas interesantes: tú (¿Adela?), joven en paro a quien iba a regalarte un ejemplar que tenía en el coche, pero desapareciste; Pedro, ya escritor que pronto publicará con la editorial Chiado, mucha suerte, colega...

Presentaciones del libro "Destinos insólitos"

En unos días nos vamos de bolos a la meseta, a presentar el libro "Destinos Insólitos":

- Segovia (viernes 16 oct 20:00), Librería Antares

- La Granja (sábado 17 oct. 13:00) Librería Farinelli

- Moratalaz, Madrid, (martes 20 oct., 12:30), Biblioteca de la CAM... en cuya web del Club del Lector ya aparezco!

Luego en Cantabria... dos presentaciones ya previstas... ¡os contaremos!

A la venta en Bruselas

La librería Punto y Coma, que vende libros en español en la capital belga, ofrece ya mi libro, y lo ha colocado entre las novedades. Quiero dar las gracias a Carmen Rubio (mi hermana) y Elena Martín-Chico por su ayuda. 

¡Traspasando fronteras!

Por cierto, cada vez me gusta más la portada que diseño Teresa Laínz, destaca y es elegante. En una crack. 

Presentaciones en Segovia y La Granja de San Ildefonso

El viernes 16 de octubre presentaré mi libro en la librería Antares, Segovia, las 8 de la tarde.

El sábado 17 de octubre lo presentaré en la librería Farinelli, de La Granja de San Ildefonso, a la hora del vermut, sobre las 13:00.

En ambas explicaré la génesis de las seis novelas que componen mi libro "Destinos Insólitos", y hablaré sobre la diferencia entre Novela corta y Relato. Y si los fans me dejan, sobre la diferencia entre Novela entretenida y Novela tostón: la dictadura de las 400 páginas.

Quiero agradecer a Blanca, de Antares, y a Valentín, de Farinelli, su acogida y ayuda en este proyecto.

Ojalá nos veamos en próximas presentaciones, ¡empiezo la gira de otoño!

Empezamos a ser noticia

El Diario Montañés ha sido el primero en publicar una entrevista sobre nuestro libro. Creemos que habrá que explicar mejor en el futuro la diferencia entre novela corta y relato... aprendemos cada día. Agradecemos  a este medio la publicación y... habrá más.

Los peligros de la ría y de bañarse en pelotas

Ayer había marea alta cuando fui con Olga a la ría. Si con la baja el lugar es bonito, con la alta parecía el Caribe. El agua era azul transparente, el fondo aparecía nítido, la corriente suave. Se accede, con marea alta, por un paseo entre eucaliptos, castaños, robles y madroños que ya vale la pena hacer. Tras el paseo, llegué y vi que en mi calita (reducida a dos metros cuadrados de arena seca) no había nadie. Hacía calor, ni un alma a la vista, mi perrita y yo solos: me empeloté y me fui al agua. 
Con la marea baja nadas veinte metros y llegas a un bajío que permite andar con el agua por las rodillas; luego nadas menos de diez metros más y estás en la cala de enfrente. Creí que con marea alta haría pie en el bajío arenoso, pero no era así, tuve que seguir nadando. Olga está acostumbrada, no hace pie nunca. 
Ya llegaba cuando observé que la corriente era muy fuerte y me desviaba, acercándome peligrosamente a unas rocas erizadas de restos petrificados de ostras. Pensé que era lógico, el agua se entubaba en esa zona y aumentaba su fuerza, pero ya era tarde. Intenté nadar contra corriente para acercarme a la cala arenosa, pero me arrastraba, todo lo que conseguía era agotarme y quedarme en el sitio. Dejarme llevar no era una opción, faltaban cientos de metros hasta superar la zona rocosa y, además, Olga me seguiría con peligro de que no aguantara, ella no sabe hacer la plancha. Así que con una última brazada lateral, me así a las rocas.
Dos minutos después estaba sentado, sangrando por las dos manos. Olga a mi lado, encantada. A mi espalda, un bosque sin caminos, impenetrable para ir desnudo. Delante, una ría comenzando la bajada tras la pleamar, que había mostrado su lado traicionero. Bajo mi cuerpo, las rocas empezaban a semejar coral por las gotas de sangre. Nadie a la vista, allá a lo lejos sabía que estaba la Playa de la Arena, pero ni la veía tras las rocas y el bosquecillo. Calculé que por el bosque tardaría unas dos horas en dar toda la vuelta hasta mi ropa. Pasando necesariamente por lugares habitados, incluido un bar. Me vi entrando en él y pidiendo un blanco, ya se lo pagaría cuando recuperara mis cosas. Aparte de ensoñaciones, me encontraría con familias enteras, yo en pelotas, sangrando por las manos y por los pies probablemente tras atravesar el bosque: Ecce Homo redivivo, pero en sátiro.

Pasé un rato calibrando otras posibilidades, con las manos en alto intentando parar las hemorragias. Podía esperar a que el bajío fuera practicable y cruzar nadando lo habitual, tres horas más o menos de espera. Pero me preocupaban además mis posesiones: el móvil, mi dinero y mi ropa estaban frente a mí, bulto solitario sobre la arena, sueño del ladrón, ver a su víctima impotente, coger mis cosas y seleccionar lo deseable, mirándome entre risas. Decidí que debía intentarlo de nuevo. Me fui al agua evitando las rocas cortantes, seguido por Olga. Superé la zona de mayor corriente enseguida, pero me desviaba cada vez más de mi camino, con lo que me veía obligado a nadar casi contra corriente. Las heridas de las manos se abrían con cada brazada y me daba una grima terrible. Vi la deriva de mi rumbo, la distancia hasta la orilla contraria y comprendí que iba a ser una travesía muy larga y dura... mi capacidad natatoria no daba para eso. Media vuelta y, tras llamar a Olga que ya me había adelantado y se iba sin mí, volví a las rocas, unos metros más hacia el mar respecto a mi punto de partida. Poco después estaba de nuevo sentado como antes, bosque detrás, ría delante y rocas convirtiéndose en coral bajo mis pies. La diferencia era que ahora sangraba, además, por una pierna y un pie.

Entonces divisé las canoas. Bajaban dejándose llevar, allá a lo lejos, eran mi salvación. Me puse de pie con las manos arriba (la hemorragia seguía), y esperé a que se situaran a la distancia de una conversación. Me vieron antes de eso, y una niña, coleta rubia, camiseta y chaleco salvavidas, que iba en la primera canoa con su madre, dijo:
- "Mira, está desnudo y con un perro, qué guarro".
El agua tiene esas cosas, trasmite bien los sonidos. creo que no pretendía ofenderme. 
Igual que a los horteras se les nota hasta desnudos, a los del Opus Dei también, además se desnudan poco. Era una alegre familia de la obra, cuatro canoas con padre, madre y una extensa prole, todos vestidos y con chalecos. Yo, en pelota picada y con una perrita mestiza al lado, les pedía ayuda. Se acercó el padre y, sin dar mucho crédito a mi narración de los hechos, me llevó lentamente hacia la otra orilla, asido a la popa de la canoa intentando ayudar con mis pies, mientras el resto de su familia quedaba a prudente distancia, evitando el espectáculo de mi culo blanco, que sobresalía del agua más de lo que yo hubiera deseado.

La corriente impidió a mi salvador llevarme a la cala y tuvo que dejarme... sobre unas rocas. Olga, mientras tanto, estaba cien metros más abajo, intentando llegar a mi lado. Le pedí que la ayudara, se puso a su lado y la acompañó con palabras de ánimo hasta que llegó, por sí sola, hasta las rocas, que supo esquivar mucho mejor que yo. Me despedí de mi salvador con gritos de agradecimiento, mientras su familia me daba la espalda sin mirarme ni un segundo. Lo que más me dolió, lo que me remató, fue la respuesta del palista: "De nada, caballero". A ver. ¿A quién se le ocurre llamar caballero a alguien en mi situación? Me dejó confuso. 
Ya solo, tuve que volver a lanzarme al agua y nadar unos metros finales rodeando las rocas, hasta alcanzar la arena. Llegué con espíritu de náufrago y dos heridas más, cosechadas antes de mi último baño.


Tengo cinco heridas en las manos, varias en una pierna y un buen tajo en un pie, por suerte no en la planta. Sigo sin entender qué tipo de ectoplasma fue el que me salvó y me llamó caballero, cuando evidentemente no tenía caballo, ni siquiera ropa ni, pensará, vergüenza. Pero gracias, palista. 
Y tengo claro que no vuelvo a bañarme en pelotas.

No voy a la playa este verano

No voy a playas este verano, la promoción y distribución de mi libro me deja poco tiempo para hacerlo; y, además, porque no me dejan ir con mi perrita Olga. Sé que muchos ignoran la prohibición de llevar perros a las playas hasta mediado septiembre. "Ignorar" en su doble acepción: no la conocen y/o se la trae al pairo.

Pienso que deberían liberar algunas playas o acotar zonas, pero cumplo la ley. Las dos veces que he ido a playas de Noja en todo el verano, vi a otros perros disfrutando con sus dueños. Y claro, me pongo de mal humor pensando que soy el único tonto. Acabo odiando a esos dueños, envidiando su relajo... y sueño que viene la policía, les multa y los detiene, dejando en la playa la nevera cargada de cerveza helada para mí, como premio por buen ciudadano. Me obsesiono con los ciudadanos que no cumplen.

Voy a una ría cercana a mi casa cántabra, allí mi perra es bienvenida, persigue gaviotas, juega con cangrejos, cruza nadando a mi lado los meandros que deja  la marea baja. Llegamos a calas escondidas donde la escasa gente se saluda y los perros juegan al pilla pilla, felices. Aunque no siempre sale todo bien... ya os contaré mi reciente experiencia con la ría. 

La letra y los amigos

Llevaba yo unos días con la nube negra en la cabeza, tras constatar que en mi libro "Destinos insólitos" he cometido un error: la letra es pequeña. Vi las pruebas y me pareció suficiente, pero en el libro, por alguna razón que se escapa a este editor pardillo, quedó menor. "Lo perfecto es enemigo de lo bueno, no te amargues, lo importante es que el contenido gusta", me repetía, pero no se me iba la nube negra. Hasta ayer noche.


Nuevo concierto en la Hostería de Arnuero. Cenando con amigos bajo los árboles, firmé varios ejemplares en la misma mesa. Salió, cómo no, el tema de la letra. La nube negra crecía sobre mi cabeza... cuando Fernando Nieto Arana, sentado frente a mí, me dijo: "Dentro de unos años, la gente se preguntará: ¿qué edición tienes? Yo la primera, la de la letra pequeña".


La nube desapareció al instante, arrastrada por un vendaval de amistad. Gracias, Fernando. Qué noche tan bonita pasamos, qué bien cenamos y cuánto ron bebimos. 

Agapornis papillero

Esto es un Agapornis Papillero. No es Colorín, el que ahora vive en Santillana del Mar, pero es idéntico. Para los que sabéis de aves tan poco como yo, esta imagen será útil. 
Llamándote Agapornis Papillero, puedes ser feo y sigues resultando simpático, pero además son muy bonitos.

El agapornis papillero


Hace días conté que mi cuñada Loreto paseaba por el jardín de Güemes con un pájaro en el hombro. Además daba sus vueltas por el jardín, oteaba el horizonte desde las copas de los árboles como barruntando un cambio de tiempo (aquí es fácil barruntarlo), y volvía a su hombro favorito, donde picoteaba feliz el pendiente bamboleante, por si era comestible. Se trataba de un agapornis papillero, que ha sido cedido al zoológico de Santillana del Mar, donde se ha unido a su nueva bandada. Feliz vida para el agapornis... y para mi hermano Juan, que transportaba al conspicuo animal en una jaula más grande que sus tres hijos.


Tengo cada día más lectores anónimos. Emocionante situación.

La soledad del editor de fondo

"Escribir es picar piedra", me dijo un amigo que tiene varios libros publicados. No se equivocaba, si se entiende que el escritor no sólo escribe; también edita y comercializa sus obras. Hablo, claro está, del escritor desconocido, no del capaz de vender a lo grande. 

Escribir en sí es lo más absorbente y subyugante que he hecho en mi vida. Cuando escribo pierdo la noción del tiempo, sólo necesito café. A veces me olvido hasta del café. Es un acto solitario, pero nunca me he sentido solo escribiendo. 

Otra cosa es el resto de labores. Editar es una pelea constante con los organismos públicos y privados que controlan qué y quién escribe y edita; con la corrección, maquetación, distribución y venta. En todo esto sí que me siento a veces muy solo, pese al gran equipo humano que ha tenido a bien apoyarme en esta aventura.

Tengo una ventaja respecto a los editores al uso: no pretendo vivir de esto. Si cubro gastos con las obras que publique, seré feliz. Si no, también; aunque un poco más pobre. 

Este objetivo es modesto pero alcanzable. Por eso sé que voy a seguir editando, aunque a veces me sienta algo solo. Esto no es un sprint: es una carrera de fondo. 

El comprador anónimo

Estoy comercializando mi primer libro sin distribuidora por un motivo básico, el mismo que me llevó a montar la editorial: no paso por tubos en los que me apalean y me piden dinero a la salida. Me permito este lujo porque no tengo prisa y porque mi libro es atemporal, no habla de alguna "rabiosa actualidad". Todo lo que es rabiosamente actual acaba siendo efímero. Y casi siempre banal. 


A lo que iba. Ayer cené en la Hostería de Arnuero, donde las hermanas Margot y Noemí tienen mi libro a la venta. Pedí un bolígrafo para dedicar un par de ejemplares y me dijo Patri, amiga que trabaja allí: "el otro día vendí un libro tuyo".


Poneros en mi lugar: hasta ahora solo vendía ejemplares a amigos y amigos de amigos. Pero alguien había entrado en la tiendecita de la Hostería, se había detenido ante los escasos libros en venta; compró el mío y se fue. 


Me pasé todo el concierto de jazz-funky-soul, posterior a la cena, imaginando a ese comprador anónimo. ¡Necesito conocerle! O escribiré un libro sobre él. Avisado quedas, anónimo comprador, yo en tu lugar me ponía en contacto con la editorial, o corres el riesgo de que me invente toda tu vida y la cuente en un próximo libro. Pero en cualquier caso, muchas gracias. 



Novedades del comprador anónimo

El verano tiene estas cosas, todos nos movemos y vamos colocando nuestra impedimenta donde podemos. Ayer viernes asistí, en Villarcayo (Burgos), a un homenaje a mi primo Lalo, muerto en Brasil hace poco más de un año; mi primer libro está dedicado a él, que descansa en las montañas entre Sao Paulo y Río donde transcurren tres de las seis narraciones del mismo.


Mi impedimenta se llama Olga, perrita de una raza que he dado en llamar "Almost Teckel", algo de salchicha tiene. La coloqué en Güemes (Cantabria), cerca de mi casa, allí veranea mi hermano Juan con su prole; después, carretera y al homenaje. Nada más llegar a Villarcayo regalé un ejemplar a mi ahijada Lidia, hija de Lalo. Varios amigos me habían pedido ejemplares y acabé vendiendo muchos más. La comida  se alargó un poquito... hasta las tres de la mañana; el homenaje derivó en... juerga. Sin eufemismos. 


Esta tarde, con la cabeza un tanto confusa, he recogido a mi perrita, que excepto intentar comerse a Colorín, el "agapornis papillero" de mi cuñada Loreto, se ha portado muy bien. Mi cuñada pasea con un pajarito en el hombro, en fin, "chacun est chacun", Chacune en este caso. Luego he seguido recogiendo canes, de unos amigos que se van de viaje. En Escalante he recogido a Frida (una Teckel de verdad, sin "almost").  Y luego a Vega, una pastora vasco-catalana encantadora, que he recogido en la Hostería de Arnuero. Y allí, Patri, la que vendió mi libro al comprador anónimo, me ha dicho que no es comprador, sino compradora; que, con su marido, son clientes habituales de la Hostería. Y que en su siguiente visita... ¡le ha dicho que el libro le está encantando!


He pedido a Patri que les invite a la presentación oficial del libro, que tendrá lugar en la Hostería el 12 de septiembre. ¡Ya te voy conociendo, compradora anónima!